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lunes, 29 de marzo de 2010

De ratones y hombres - John Steinbeck

(Habla Crooks en primer lugar)

"- Usted, deje a este hombre en paz. No se meta con él. [...]

Ella se volvió hacia el peón negro, llena de desprecio.

-Escucha, negro -dijo-. ¿Sabes lo que soy capaz de hacer si vuelves a abrir la boca?

Crooks la miró con expresión desamparada; luego se sentó en su camastro y se replegó dentro de sí mismo.
La mujer se le acercó.
-¿Sabes qué podría hacer yo?
Crooks pareció empequeñecerse y se apretó contra la pared.
- Si, señora.
- Bueno, guarda las distancias entonces, negro. Me sería tan fácil, tan condenadamente fácil hacerte colgar de un árbol que ya no sería ni divertido.

Crooks se había reducido a la nada. No había personalidad, no había un yo: nada que despertarse gusto o disgusto. Repitió:

- Si, señora -y su voz no tenía tono.
Durante nos instantes siguió ella de pie a su lado, como si esperara que se moviese para poder fustigarle otra vez; pero Crooks estaba totalmente quieto, desviados los ojos, retirado todo lo que podía ser herido. Por fin la mujer se volvió hacia los otros dos.
El viejo Candy la miraba, fascinado.
- Si llegara a hacer eso -dijo suavemente- nosotros lo contaríamos todo.
- Contad, qué diablos -exclamó la mujer-. Nadie os escucharía, y lo sabéis muy bien. Nadie os escucharía.
Candy cedió.
- No... -convino-. Nadie nos escucharía."

El miedo.

De ratones y hombres - John Steinbeck


"Es como el cielo, todos quieren su terrenito. He leído muchos libros aquí. Nadie llega al cielo, y nadie consigue su tierra. La tienen en la cabeza, nada más"

De ratones y hombres - John Steinbeck

"- Tal vez -continuó suavemente Crooks-, tal vez comprenda ahora. Usted tiene a George. Sabe que va a volver. Pero suponga que no tuviera a nadie. Suponga que no pudiera ir al cuarto de los peones a jugar a las cartas por ser negro. ¿Le gustaría? Suponga que tuviera que sentarse aquí y leer, y leer. Claro que podría jugar a las herraduras hasta el anochecer, pero después tendría que leer. Los libros no sirven. Un hombre necesita a alguien, alguien que esté cerca. Uno se vuelve loco si no tiene a nadie. No importa quién es otro, con tal de que esté con uno. Le digo -gritó-, le digo que uno se ve tan solo que se pone enfermo.

- George va a volver -se tranquilizó Lennie con voz asustada-. Tal vez haya vuelto ya. Tal vez debería ir a ver.

- No quise asustarle -afirmó Crooks-. George va a volver. Yo hablaba por mí, solamente. Uno se sienta aquí, solo, toda la noche, leyendo unos libros, o pensando, o haciendo cualquier otra cosa. A veces se pone uno a pensar, y no tiene a nadie que le diga sí o no. Quizá, si ve algo, no sabe si está bien o mal. No puede preguntar a nadie si también ha visto lo mismo. No puede hablar. No tiene con qué comparar. Yo he visto muchas cosas aquí. Y no estaba borracho. No sé si estaba dormido. Si hubiera habido un hombre conmigo, podría decirme si estaba dormido, y todo estaría bien. Pero no lo sé."