"[...] Me dijo que era una niña, y yo me volví de espaldas y me eché a llorar. <<Bien - dije - me alegro de que sea niña. Y espero que sea estúpida...; es lo mejor que una mujer puede ser en este mundo, una bonita niña estúpida>>. ¿Me entiendes? Creo que la vida es algo terrible - continuó muy convencida -. Todo el mundo piensa así..., los más inteligentes. Y yo lo sé. [...]
En el momento en que calló la voz, cesando de atraer mi atención, percibi la insinceridad fundamental de lo que había dicho."
Laura Pérez: Nocturnos
Hace 6 horas
2 comentarios:
Corto y conciso, es el dilema que juega entre la consciencia de nuestros pensamientos y aquella que regula las cuerdas vocales con aquellos.
Un saludo.
Excelente representación del gran dilema de la consciencia de nuestros pensamientos y aquella que regula las cuerdas vocales que expulan a aquellos.
Un saludo.
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