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sábado, 17 de julio de 2010

El mercader de Venecia - William Shakespeare

"PORTIA.- Esa luz que vemos sale de la entrada de mi casa... ¡Qué lejos llegan los resplandores de esa pequeña luz! Así brilla una buena acción en medio de un mundo malvado.
NERISSA.- Con el brillo de la Luna, no veíamos la vela.
PORTIA.- Así eclipsa la gloria màs grande a la más pequeña. Un lugarteniente brilla como un rey, hasta que el rey está cerca, y entonces toda su majestad se vacía, como un pequeño reguero interior en las inmensidades de la mar abierta. ¡Música!, escuchemos.
NERISSA.- Es la música, señora, de vuestra casa.
PORTIA.- Nada es bueno, creo yo, fuera de las circunstancias; me parece que suena mucho más dulce que durante el día.
NERISSA.- El silencio le otorga esa virtud, señora.
PORTIA.- El cuervo canta tan dulce como la alondra cuando nadie le escucha, y yo creo que el ruiseñor, si cantara por el día cuando todos los gansos están graznando, sería considerado como un músico no mejor que el reyezuelo [...]"

El mercader de Venecia - William Shakespeare

"JESSICA.- Nunca estoy alegre cuando escucho música dulce.
LORENZO.- La razón es que vuestros sentidos están atentos: pues fijaos solamente en un rebaño salvaje y retozón, o una manada de potrillos salvajes, dando locos saltos, resoplando y relinchando, de acuerdo con su sangre ardiente; si oyen por casualidad el sonido de una trompeta, o cualquier aire de música toca sus oídos, percibiréis que se quedan inmóviles y sus ojos salvajes descubren una mirada mansa por el dulce poder de la música; por eso el poeta imaginó que Orfeo movía árboles, pierdas y torrentes, ya que que no hay nada tan resistente, duro y pleno de ira, que la música no pueda cambiar con el tiempo. El hombre que no tiene música en su interior, ni le conmueve la armonía de los dulces sonidos, es proclive a las traiciones, estratagemas y tretas, las mociones de su espíritu son oscuras como la noche y sus afectos tenebrosos como el Erebo: no confiéis nunca en un hombre así... Oíd la música."

El mercader de Venecia - William Shakespeare


"[...]

BASSANIO-. Ésta no es respuesta, hombre sin sentimientos, para excusar el torrente de tu crueldad.

SHYLOCK.- No estoy obligado a agradaros con mis respuestas.
BASSANIO.- ¿Matan todos los hombres las cosas que no aman?
SHYLOCK.- ¿Odia algún hombre aquello que no mataría?
BASSANIO.- No todas las ofensas significan odio al principio.
SHYLOCK.- ¿Dejarías que una serpiente te mordiera dos veces?"

El mercader de Venecia - William Shakespeare


"
BASSANIO.- Así puede suceder que el exterior de las cosas nos engañe. El mundo vive engañado por su ornamento. En la corte, ¿qué causa tan despreciable y corrupta existe que, siendo tamizada por una voz gentil, no pueda ocultar su esencia maligna? En la religión, ¿qué maldito error, que un personaje digno no pueda bendecir y aprobar con un texto, escondiendo su gravedad bajo un bello ornamento? No hay ningún vicio tan simple que no muestre alguna señal de virtud en su exterior. ¿Cuántos cobardes, de corazones tan falsos como escaleras de arena, llevan sobre sus caras las barbas de Hércules y la ira de Marte, y luego en su interior se hallan hígados blancos como la leche? Y éstos no asumen más que excrementos del valor para darse una apariencia temible... Contemplad la belleza, veréis que puede comprarse al peso y que obra un milagro de la naturaleza pues hace más ligeras a aquellas que llevan la mayor parte: así son esos bucles dorados serpenteantes, que caprichosos juguetean con el viento, sobre dudosas bellezas, que a menudo no son sino heredad de otra cabeza, estando ya en el sepulcro la calavera que los sustentó... Así el ornamento no es más que la orilla engañosa de un már más peligroso; el bello velo que oculta una belleza india; en una palabra, la aparente verdad que los astutos tiempos asumen para entrampar a los más sabios... Así pues, de ti, llamativo oro alimento de Midas, no quiero saber nada. Ni tampoco de ti, pálido y vulgar agente entre hombre y hombre; pero tú, tú vil plomo, que más amenazas que prometes, tu sencillez me mueve más que tu elocuencia, y así te elijo: ¡que el contenido sea la consecuencia!."

El mercader de Venecia - William Shakespeare

[Suena una canción , mientras BASSANIO habla para sí de los cofrecillos]

"Decidme dónde se engendra la pasión:

¿En el corazón o en la cabeza?
¿De qué forma es engendrada, de qué forma alimentada?

Se engendra en los ojos,
con miradas fugaces y muere la pasión,
en la cuna donde yace
toquemos todos a difunto por la pasión...
Comenzaré yo: ding dong."

viernes, 16 de julio de 2010

El mercader de Venecia - William Shakespeare

[...]

"SALERIO. - La hora casi ha pasado.
GRATIANO.- Y es sorprendente que se retrase, porque los amantes siempre se adelantan a su cita.
SALERIO.- Diez veces más deprisa vuelan las palomas de Venus para sellar los vínculos del amor recién creados que cuando se trata de salvar la fe comprometida.
GRATIANO.- Eso siempre se observa. ¿Quién se levanta de un banquete con un apetito mayor del que tenía cuando se sentó? ¿Dónde está el caballo que trota de nuevo sobre sus cansados pasos con la misma furia que cuando los recorrió por primera vez? Todas las cosas que existen, con más pasión se persiguen que se disfrutan. ¡De qué forma se parece un joven o un pródigo a la nave engalanda que sale desde su bahía natal, entre abrazos y caricias del viento lascivo! ¡Cómo al igual que el pródigo vuelve ella, con los flancos destrozados y las velas rasgadas, ladeada, hendida, y arruinada por el viento lascivo!"

sábado, 26 de junio de 2010

El mercader de Venecia - William Shakespeare



"El cerebro puede dictar leyes contra la sangre, pero un temperamento ardiente pasa por encima de un frío decreto, igual que una liebre es la loca juventud, que se salta las trampas de la deteriorada prudencia"

"El diablo puede citar las Escrituras para utilizarlas en su favor. Un alma maligna, sonriente, como una manzana buena podrida en el corazón... ¡Qué apariencia tan buena puede tener la hipocresía!"

"Si la Fortuna es mujer, es buena moza en este juego..."

"Los amantes siempre se adelantan a su cita"

"Diez veces más deprisa vuelan las palomas de Venus para sellar los vínculos de amor recién creados que cuando se trata de salvar la fe comprometida"

"Todas las cosas que existen, con más pasión se persiguen que se disfrutan"

"¡Oh, estos tontos que razonan! Cuando eligen, es la sabiduría la que les hace perder a fuerza de astucia"

"Cualidad de la demencia no es la obligación"

"Privadme de mi casa si me priváis de los cimientos que la sostienen. Quitadme la vida si me quitáis los medios que me permiten vivir"

El mercader de Venecia - William Shakespeare

"PORTIA.- En verdad, Nerissa, que mi pequeño cuerpo está exhausto de la carga de este gran mundo.

NERISSA.- Lo estaríais con justicia, mi dulce señora, si vuestras miserias fueran tan abundantes como vuestras fortunas; mas, por lo que veo, tan enfermos están los que tienen demasiado como los que se mueren de hambre. No es, pues, poca felicidad la de tener lo justo; el exceso hace que los cabellos se vuelvan canos con mayor celeridad y, sin embargo, la moderación alarga la vida.

PORTIA.- Grandes verdades y muy bien dichas.

NERISSA.- Serían mejores si se siguieran. "