miércoles, 3 de noviembre de 2010

V de Vendetta - James McTeigue (2006)



"Buenas tardes, Londres.

Permitd que primero me disculpe por la interrupción. Yo, como mucho de vosotros, aprecio la comodidad de la rutina diaria, la seguridad de lo familiar, la tranquilidad de la monotonía. A mí, me gusta tanto como a vosotros. Pero con el espíritu de conmemorar los importantes acontecimientos del pasado, normalmente asociados con la muerte de alguien o el fin de alguna terrible y sangrienta batalla y que se celebran con una fiesta nacional, he pensando que podríamos celebrar este 5 de Noviembre, un día que lamentáblemente ya nadie recuerda, tomándonos cinco minutos de nuestra ajetreada vida para sentarnos y charlar un poco.

Hay, claro está, personas que no quieren que hablemos. Sospecho que en este momento estarán dando órdenes por teléfono y que hombres armados ya vienen de camino.

¿Porqué? Porque mientras pueda utilizarse la fuerza, ¿Para qué el diálogo?
Sin embargo, las palabras siempre conservarán su poder, las palabras hacen posible que algo tome significado, y si se escuchan, enuncian la verdad. Y la verdad es que en este país, algo va muy mal. ¿No?.

Crueldad e injusticia, intolerancia y opresión. Antes teníais libertad para objetar, para pensar, para decir lo que pensábais. Ahora tenéis censores y sistemas de vigilancia que os coartan para que os conforméis y os convirtáis en sumisos.

¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Quién es el culpable?. Bueno, ciertamente, unos son más responsables que otros, y tendrán que rendir cuentas. Pero, la verdad sea dicha, si estáis buscando un culpable, sólo teneis que miraros al espejo.

Sé porqué lo hicísteis, sé que teníais miedo, ¿Y quién no?. Guerras, terror, enfermedades. Había una plaga de problemas que conspiraron para corromper vuestros sentidos y sorberos el sentido común. El temor pudo con vosotros, y presas del pánico, acudísteis al actual líder, Adam Sandler.
Os prometió orden, os prometió paz. Y todo cuanto os pidió a cambio fue vuestra silenciosa y obediente sumisión.


Anoche intenté poner fin a ese silencio. Anoche destruí el Old Bailey para recordar a este país lo que ha olvidado.

Hace más de cuatrocientos años un gran ciudadano deseó que el cinco de Noviembre quedara grabado en nuestra memoria. Su esperanza era hacer recordar al mundo que justicia, igualdad y libertad son algo más que palabras, son metas alcanzables.

Asi que si no abrís los ojos, si seguís ajenos a los crímenes de este gobierno, entonces os sugiero que permitáis que el cinco de Noviembre pase sin pena ni gloria. Pero si véis lo que yo veo, si sentís lo que yo siento y si perseguís lo que yo persigo, entonces os pido que os unáis a mí, dentro de un año ante las puertas del parlamento, y juntos les haremos sentir un cinco de Noviembre que jamás, jamás nadie olvidará."

1 comentarios:

Adrián J. Messina dijo...

Que ironía la que se propone con un fuerte mensaje como éste, ¿no es cierto?.
Nos deja pensando entre la mínima diferencia entre lo correcto y lo incorrecto.

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