viernes, 8 de julio de 2011

Truman Capote - Música para Camaleones

"- [...] Esa es la razón por la que tengo que matarlo. Si no se da cuenta del infierno que estoy pasando, es que nunca me ha querido. Me dice: «Sí, te quiero Jaime; pero Angelita... es diferente» No hay diferencia. Se ama o no se ama. Se destruye o no se destruye. Pero Carlos jamás lo entenderá. Nada puede alcanzarle, nada..., salvo una bala o una navaja de afeitar.

Ella quería echarse a reír, pero no podía, era evidente que hablaba en serio; además, estaba convencida de que algunas personas solo reconocerían la verdad forzándolas a entender: sometiéndolas a la pena capital.

- Jamás podría usted matar a nadie, Jaime.

Empezó a peinarla; los tirones no eran suaves, pero ella sabía que la ira que entrañaban se dirigían contra él mismo, no contra ella.

- ¡Mierda! - Y seguidamente-: No. Y ésa es la razón de la mayor parte de los suicidios. Alguien le está torturando a uno. Quiere matarlo, pero no puede. Todo ese dolor es porque se quiere a ese alguien y no se le puede matar porque uno lo ama. Así que, en cambio, uno se mata a sí mismo.
[...]
- Se lo trillado que resulta esto, Jaime. Y, de momento, no le va a servir realmente de ayuda. Pero recuerde: siempre hay algún otro. Simplemente, no busque a la misma persona, eso es todo"

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