viernes, 16 de julio de 2010

El mercader de Venecia - William Shakespeare

[...]

"SALERIO. - La hora casi ha pasado.
GRATIANO.- Y es sorprendente que se retrase, porque los amantes siempre se adelantan a su cita.
SALERIO.- Diez veces más deprisa vuelan las palomas de Venus para sellar los vínculos del amor recién creados que cuando se trata de salvar la fe comprometida.
GRATIANO.- Eso siempre se observa. ¿Quién se levanta de un banquete con un apetito mayor del que tenía cuando se sentó? ¿Dónde está el caballo que trota de nuevo sobre sus cansados pasos con la misma furia que cuando los recorrió por primera vez? Todas las cosas que existen, con más pasión se persiguen que se disfrutan. ¡De qué forma se parece un joven o un pródigo a la nave engalanda que sale desde su bahía natal, entre abrazos y caricias del viento lascivo! ¡Cómo al igual que el pródigo vuelve ella, con los flancos destrozados y las velas rasgadas, ladeada, hendida, y arruinada por el viento lascivo!"

4 comentarios:

Jesús Garrido dijo...

hola, perdón, llegué por accidente, estaba hablando con mi amiga cuando un mosquito se ha parado en la pantalla del móvil, echaré un vistazo al blog, [el mosquito ha muerto, lo he chafado]

Dorian dijo...

Yo vendo materia oscura.
Estaba empaquetándola en minibolsas de plástico azul mientras escuchaba al Duo Dinámico en Youtube cuando por casualidad vi tu comentario.

Te cambio mosquito muerto por materia oscura.
Welcome.

Isaura del Valle dijo...

P¿¿Por qué será que esta lectura se me antoja sutilmente erótica? Bien contada, con delicadeza, como debe ser el erotismo para que pueda seguir llamandose como tal...

Abrazos.

Dorian dijo...

Eso que has dicho del erotismo me está haciendo reflexionar..

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