sábado, 17 de julio de 2010

El mercader de Venecia - William Shakespeare

"PORTIA.- Esa luz que vemos sale de la entrada de mi casa... ¡Qué lejos llegan los resplandores de esa pequeña luz! Así brilla una buena acción en medio de un mundo malvado.
NERISSA.- Con el brillo de la Luna, no veíamos la vela.
PORTIA.- Así eclipsa la gloria màs grande a la más pequeña. Un lugarteniente brilla como un rey, hasta que el rey está cerca, y entonces toda su majestad se vacía, como un pequeño reguero interior en las inmensidades de la mar abierta. ¡Música!, escuchemos.
NERISSA.- Es la música, señora, de vuestra casa.
PORTIA.- Nada es bueno, creo yo, fuera de las circunstancias; me parece que suena mucho más dulce que durante el día.
NERISSA.- El silencio le otorga esa virtud, señora.
PORTIA.- El cuervo canta tan dulce como la alondra cuando nadie le escucha, y yo creo que el ruiseñor, si cantara por el día cuando todos los gansos están graznando, sería considerado como un músico no mejor que el reyezuelo [...]"

2 comentarios:

geminis dijo...

interesante blog, te sigo y te invito a seguirme en historiasdelbus
saludos de mexico

Dorian dijo...

¡Allá voy!

Un saludo :-)

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