martes, 21 de diciembre de 2010

Socorro, perdón - Frédéric Beigbeder

"En todas partes los cuerpos se pesaban como en los puestos de un mercado. Todos querían ser únicos, pero en realidad deseaban parecerse a la misma portada de revista. Y los sentimientos apenas se tenían en cuenta. Uno creía que se había enamorado, pero sólo obedecía a una campaña de Guess. Habíamos entrado en la era de la inhumanidad sexy. Evidentemente, yo no he conocido otras épocas, pero no creo que haya habido alguna en que los seres humanos hayan estado más celosos unos de otros. La gente se volvía totalmente majara desde que el egocentrismo se había erigido en la ideología dominante. Los publicitarios que decretaban el look mundial disponían de una influencia sin precedentes históricos. Las inversiones anuales en compra de espacio habrían podido eliminar diez veces el hambre en el mundo, pero se consideraba más urgente machacar caras para que los signos del lujo quedasen grabados en el 'fondo de la mente' de los hambrientos"

2 comentarios:

Isaura del Valle dijo...

Debería existir una vacuna que protegiera (sobre todo en la adolescencia) de este tóxico tan sin sentido que parece ser se cura con la llegada de la madurez; pero que en el transcurso de ese largo período de tiempo pasa destrozando a mucha gente. Y que vamos a decir de la cuantía económica derrochada... Muy bueno Dorian.

También quería desearte una Feliz y Maravillosa Navidad.

Besos.

Adrián J. Messina dijo...

Muchas felicididades!
Feliz Navidad!

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