"- [...] Lo que trato de decirles es claro y sencillo. Los bastardos propietarios de estas hilanderías son millonarios. En tanto que los desmotadores y cardadores y toda la gente que está detrás de las máquinas que hilan y tejen el paño apenas ganan lo suficiente para mantener quietas sus tripas. ¿No lo ven? Así que cuando caminas por las calles y piensas en ello y ves a gente rendida y hambrienta y a niños de piernas raquíticas, ¿no te pones furioso? ¿No?.
Jake tenía el rostro congestionado y sombrío, y le temblaban los labios. Los tres hombres le miraron con cautela. Luego el tipo del sombrero de paja empezó a reírse.
- Ande y ríase, hombre. Quede ahí sentado y ríase hasta que reviente.
Los hombres se reían, de aquella manera suave y desenvuelta como tres hombres se ríen de uno. Jake se quitó la suciedad de las plantas de los pies y se puso los zapatos. Tenía los puños apretados y la boca retorcida en una furiosa sonrisa.
-Ríanse..., es para lo único que sirven. ¡Espero que se queden ahí sentados riendo hasta morirse!"
Laura Pérez: Nocturnos
Hace 3 horas
0 comentarios:
Publicar un comentario
Bienvenido, ¡Gracias por tu comentario!