viernes, 6 de mayo de 2011

Charles Bukowski - Guerra sin cesar


El enigma


mi vecino es un tipo majo pero me tiene completamente
desconcertado:
se levanta todos los días por la mañana, va a
trabajar;
su mujer trabaja, tienen dos niños
encantadores;
está en casa por las tardes, a veces veo a
los niños, veo brevemente a la
mujer;
para las 9 de la noche todas las luces de su casa están
apagadas;
y sus días se repiten de esa manera;
parece un hombre bastante listo
de treinta y pocos años;
la única explicación para semejante
rutina es que debe de
gustarle su
trabajo
creer en
Dios,
el sexo,
la familia.

no sé por qué
pero ahí
siempre espero que se rompa alguna ventana de repente
espero oír gritos
oír obscenidades
ver luces a las 3 de la madrugada
ver botellas
por el aire

sin embargo, hace 5 años
que su rutina es la
misma

así que
le hago el favor de ocuparme
de esas
cosas
que, según creo, su mujer no
aprecia:
- Hank, podría
haberte denunciado
muchas veces pero
no lo he hecho.

a veces
me gustaría
denunciarlos a ellos
pero no creo que los maderos
entendieran los motivos
de mi queja

con las luces rojas destellando,
la cara pálida, vestidos de
azul oscuro:

- Caballero, no hay ninguna
ley
que prohíba lo que
están
haciendo...

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Bienvenido, ¡Gracias por tu comentario!