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VIvoy al hipódromo temprano para hacer mis cálculos y hay untipo que se acercasacando el polvo a los asientos. sigue con lo suyo, vengalimpiar el polvo,probablemente contento de tener empleo.soy uno de esos que no creen que haya mucha diferenciaentre un científico atómico y un tipo que limpia los cagaderos,salvo por la suerte en el sorteo: padres con dinero suficiente para encauzarte hacia una muerte más generosa. como es natural, algunos nos superamos con brillantez, perohay miles, millones más, embotellados, privadosde la más mínima oportunidad para desarrollar supotencial. - ¿qué tal va? - le pregunté cuando pasaba sacando el polvo.- bien, ¿y tú? - me preguntó.- me va bien con los caballos. es con las mujeres donde pierdo.se echó a reír. - sí. un hombre puede tener dos o tres malas experiencias, eso puede suponerle un buen palo. - no me importaría si fueran dos o tres - le dije -. yo he tenido once o doce. - tío, debes de saber lo tuyo. ¿quién te gusta en la primera?le dije que la entrada, que estaba a 4 a uno, deberíaacabar uno a dos. (45 minutos después, así ocurrió.) pero noera 45minutos después. se fue sacando el polvo y pensé en todos lostrabajos de mierda y lo contento que estaba de tenerlos.durante unatemporada. luego siempre fue cuestión de dejarlos o serdespedido. y de una manera u otra me sentía bien.cuando duermes y vives con la misma mujer durante más dedos años sabes lo que acabará por ocurrir sólo que no sabespor qué. no está en la carta de navegación.mi amigo, venga sacar el polvo en el hipódromo, tampoco lo sabía. [...]
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