martes, 25 de agosto de 2009

Un gran Chico - Nick Hornby

Fragmento de "Un gran chico" Obra de Nick Hornby.

[Hablan Rachel y Will]:

"[...]

- No te hace falta encontrar ningún sentido en especial.
- ¿Qué no? Pues no es eso lo que yo siento.
- No. Mira, estaba pensando en ti. Estaba pensando en que tienes que ser bastante tarugo para hacer lo que tú haces.
- ¿Cómo? - Will se quedó pasmado unos instantes. ¿"Tarugo"? ¿"Hacer lo que tú haces"? Ésas no eran expresiones que la gente utilizara a menudo para hablar de él. ¿Qué demonios le había dicho a Rachel que hacía él? ¿Que trabajaba en una mina de carbón? ¿Que daba clases a delincuentes juveniles? Recordó entonces que jamás había mentido a Rachel, y su perplejidad adquirió una forma bien diferente-. ¿Por qué?. ¿Qué hago yo?
- Nada

Eso era precisamente lo que Will pensaba que hacía.

- ¿Y cómo es que hay que ser un tarugo para hacer eso?
- Porque... La mayoría de la gente cree que el sentido de la vida guarda alguna relación con el trabajo, los hijos, la familia, la pareja o lo que sea. Tú en cambio no tienes nada de eso. La distancia que existe entre tú y la desesperación es mínima, y eso que no pareces una persona muy desesperada.
- Demasiado estúpido, eso es lo que soy.
- Tú no eres un estúpido. ¿Cómo es que nunca te ha dado por meter la cabeza en el horno? (Refiriéndose al suicidio, ya que antes hablaban de una amiga, Fiona, que había intentado suicidarse)
- No lo sé. Siempre habrá un disco nuevo de Nirvana que esté a punto de salir, o algo que suceda en un episodio de Policías de Nueva York y que me dé ganas de ver el episodio siguiente.
- Eso mismo.
- ¿De modo que ése es el sentido de la vida? ¿Un episodio de Policías en Nueva York?
Joder. - Las cosas eran mucho peores de lo que él pensaba.
- No, no. El sentido consiste en que no te paras, en que sigues adelante, en que tienes ganas de... Todo lo que haces, si te provoca en ti ganas de seguir..., ésa es la clave del sentido de la vida. No sé si te das cuenta, pero ni siquiera en el peor de los casos la vida te parece una porquería. A ti te gustan muchas cosas. La tele. La música. La comida. - Lo miró fijamente- Las mujeres, con seguridad. Y supongo que también te gusta el sexo.
- Sí - Will lo dijo de forma un tanto malhumorada, como si Rachel lo hubiera pillado en una mentira, y ella en cambio sonrió.
- No me importa. Además, a las personas a quienes les gusta el sexo se les suele dar bastante bien. Da lo mismo. Yo soy igual. Lo que pretendo decir es que me gustan las cosas, aunque en general se trate de cosas muy distintas a las que te gustan a ti. La poesía. La pintura. Mi trabajo. Los hombres, y el sexo. Mis amigos. Ali. Quiero ver adónde llega Ali (Su hijo) el día de mañana.- [...] ¿Sabes? Hace unos cuantos años yo pasé una temporada baja, baja de verdad, y llegué a pensar..., ya sabes, en lo que imaginas que está pensando Fiona. Y me sentí muy culpable por eso, por Ali. Ya sé que no debería haber sido de ese modo, pero no podía evitarlo... De todos modos, siempre era una cosa para mañana, no para hoy. Tal vez mañana, pero hoy seguro que no. Y después de unas cuantas semanas así, supe que jamás iba a hacerlo, sólo porque no quería perderme una serie de cosas. No es que la vida fuese una gozada y que yo no quisiera participar en todo eso. Lo que ocurre es que siempre me encontraba con un par de cosas sin terminar, de las que quería estar al corriente. Es lo mismo que tú, que quieres ver el próximo episodio de Policías de Nueva York. Si había terminado de ilustrar un libro, quería verlo publicado. Si estaba saliendo con un tío, quería salir una noche más con él. Si Ali tenía una evaluación, quería hablar con su profesor. Siempre había algo, aunque fuese pequeño, como lo que acabo de mencionarte. Y al final me di cuenta de que siempre habría algo, y de que esas pequeñas razones serían suficientes, eso es lo que al menos pienso yo, vaya.
- Seguro que Fiona tiene motivos parecidos.
- Sí, claro. No lo sé. No da la impresión de que Fiona sepa cómo combatir aquello que la agobia. Tú también necesitas lo mismo.

¿Sería eso en realidad todo lo que estaba en danza? No, seguramente no, pensó Will, al menos en conjunto. Lo más probable era que faltase lo relativo a que la depresión te lleva a estar harto de cuanto te rodea, sin importar lo que mucho que lo quieras, y también lo relativo a la soledad y al miedo, la perplejidad. En cambio, la actitud sencilla y positiva de Rachel era algo con lo que se podía contar [...]"

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