"[... ] Un cangrejo avanzaba hacia él, deslizándose por el reluciente suelo de baldosas [...].
Entonces rompí a llorar. Me senté en la camilla, me abracé las rodillas y lloré, porque el mundo estaba corrompido y lo único que acudía en mi ayuda era aquel puñado de animalejos que eran los causantes de todo"
Atiq Rahimi: Maldito sea Dostoievski
Hace 1 hora



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